Escrito por Frode Skar, periodista financiero.
Los archivos Epstein exponen redes de poder vacíos de responsabilidad y fallos institucionales

La publicación de millones de documentos recientemente desclasificados relacionados con Jeffrey Epstein ha reabierto uno de los escándalos más perturbadores y políticamente sensibles de las últimas décadas. El volumen y el contenido del material aportan nuevos detalles sobre cómo un delincuente sexual condenado mantuvo acceso a élites políticas económicas y culturales, al mismo tiempo que plantean serias preguntas sobre transparencia rendición de cuentas y la protección de las víctimas.
Se trata de la mayor divulgación individual de material vinculado a Epstein hasta la fecha. Aproximadamente tres millones de páginas cerca de doscientas mil imágenes y miles de vídeos fueron publicados por el US Department of Justice tras un prolongado proceso de revisión exigido por ley. Los documentos abarcan más de una década e incluyen información sobre el encarcelamiento de Epstein su muerte bajo custodia investigaciones sobre colaboradores y extensos intercambios de correos electrónicos con figuras influyentes.
Alcance de la publicación y justificación oficial
Según el Departamento de Justicia la divulgación marca el final de un proceso exhaustivo de identificación y revisión de documentos destinado a cumplir con las obligaciones de transparencia. Sin embargo el debate está lejos de cerrarse. Legisladores y expertos legales cuestionan si todos los documentos relevantes han sido realmente publicados y señalan que millones de páginas podrían seguir retenidas.
Los archivos incluyen informes penitenciarios evaluaciones psicológicas y material de investigación relacionado con Ghislaine Maxwell, condenada por ayudar a Epstein a traficar y explotar a menores. En conjunto los registros ofrecen una visión más clara de cómo Epstein siguió operando incluso después de su condena en 2008.
Correos electrónicos y vínculos con la élite británica
Entre los documentos más analizados se encuentran correos electrónicos que sugieren el acceso continuado de Epstein a círculos de poder en el Reino Unido. La correspondencia menciona a una figura identificada como The Duke, ampliamente interpretada como Prince Andrew, en conversaciones sobre cenas privadas en el Palacio de Buckingham y ofertas para presentar a una joven mujer rusa.
Los mensajes datan de 2010 dos años después de que Epstein se declarara culpable en Florida. Aunque no prueban conductas delictivas, refuerzan la percepción de que sus relaciones sociales con figuras influyentes continuaron a pesar de su historial criminal.
Otros correos parecen involucrar a Sarah Ferguson, en los que Epstein es descrito en términos afectuosos mientras cumplía condiciones legales restrictivas.
Conexiones financieras y exposición política
Los archivos también revelan interacciones financieras entre Epstein y personas vinculadas a altos cargos políticos. Correos electrónicos indican que en 2009 Epstein transfirió fondos al esposo de Peter Mandelson, así como solicitudes del propio Mandelson para alojarse en propiedades de Epstein durante el periodo en que este cumplía condena.
Mandelson ha expresado posteriormente su arrepentimiento por esa relación y ha afirmado que nunca presenció comportamientos ilegales. Aun así los documentos reavivan el escrutinio sobre cómo figuras políticas mantuvieron vínculos con Epstein tras su condena.
Donald Trump mencionado en repetidas ocasiones
Donald Trump aparece mencionado cientos de veces en los archivos divulgados. Trump ha reconocido una antigua amistad con Epstein pero sostiene que la relación se rompió muchos años antes de los casos más graves. Los documentos incluyen resúmenes de denuncias recibidas por el FBI a través de líneas de información, muchas de ellas no verificadas ni respaldadas por pruebas.
El Departamento de Justicia subraya que numerosas afirmaciones son falsas o sensacionalistas y recalca que Trump no ha sido acusado de delitos relacionados con Epstein.
Correspondencia con líderes tecnológicos
Entre los documentos figuran correos electrónicos entre Epstein y Elon Musk. En ellos se discuten posibles visitas a la isla privada de Epstein y aspectos logísticos en los primeros años de la década de 2010. No existe evidencia de que Musk haya realizado dicho viaje.
Musk ha declarado públicamente que algunas comunicaciones pueden ser malinterpretadas y ha insistido en que su principal preocupación es que quienes cometieron crímenes graves junto a Epstein sean llevados ante la justicia.
Alegaciones sobre Bill Gates rechazadas
Dos borradores de correos electrónicos incluidos en los archivos contienen acusaciones graves contra Bill Gates. Los mensajes parecen haber sido escritos por Epstein y es posible que nunca se enviaran. Un portavoz de Gates calificó las afirmaciones de completamente falsas y absurdas y las describió como intentos de difamación por parte de Epstein.
Críticas por la identificación de víctimas
La publicación ha generado fuertes críticas por la gestión de información sensible. Gloria Allred, abogada de numerosas víctimas de Epstein, denunció que nombres e imágenes de supervivientes fueron expuestos pese a las obligaciones legales de protección.
Aunque la ley permite redacciones para salvaguardar a las víctimas, Allred sostiene que su aplicación fue defectuosa y que en algunos casos los nombres seguían siendo legibles. Advierte que el daño es irreversible dado que muchos documentos ya han sido descargados y difundidos.
¿Ha terminado la divulgación de los archivos Epstein?
No está claro si esta publicación marca el final del proceso. Legisladores demócratas continúan cuestionando por qué millones de páginas identificadas como potencialmente relevantes no se han hecho públicas. Ro Khanna, impulsor de la legislación de transparencia, ha señalado que revisará el material en detalle. Thomas Massie también ha expresado dudas sobre la integridad de la divulgación.
El Departamento de Justicia reconoce que los documentos no contienen una lista definitiva de personas que abusaron de las víctimas y afirma que de existir pruebas concretas se habrían presentado cargos penales.
Transparencia sin cierre definitivo
En conjunto los archivos Epstein amplían la comprensión pública de las redes de poder que rodearon a Epstein y ponen de relieve fallos sistémicos en supervisión responsabilidad y protección de víctimas. Aportan más información pero no un cierre definitivo. Para muchos observadores la cuestión central sigue abierta: si la verdad completa sobre quienes protegieron y se beneficiaron de Epstein llegará alguna vez a conocerse.
