La advertencia de Trump sobre China pone al Reino Unido bajo presión geopolítica

Escrito por Frode Skar, Periodista Financiero.
Contexto
El primer ministro británico, Keir Starmer, ha concluido una visita de tres días a China con el objetivo de reforzar los vínculos económicos y comerciales entre Londres y Pekín. El viaje se produce en un momento de creciente rivalidad geopolítica, en el que el comercio internacional está cada vez más condicionado por la competencia estratégica entre grandes potencias.
Durante la visita, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió públicamente que sería “peligroso” para el Reino Unido profundizar sus relaciones comerciales con China. Sus declaraciones reflejan la presión creciente sobre los aliados occidentales que intentan mantener un equilibrio entre Washington y Pekín.
Qué ha ocurrido
A su llegada a Shanghái, Trump declaró ante la prensa que una mayor cooperación económica con China entraña riesgos significativos. Hizo referencia a Canadá, que anteriormente fue objeto de amenazas comerciales por parte de Washington tras estrechar lazos con Pekín.
El gobierno británico respondió señalando que Estados Unidos estaba informado de la visita con antelación y recordando que el propio Trump tiene previsto viajar a China en los próximos meses. Starmer reiteró que el Reino Unido no elegirá entre Washington y Pekín, y que seguirá una política exterior pragmática e independiente.
Resultados económicos de la visita
El primer ministro destacó logros concretos del viaje, como la reducción de aranceles al whisky británico y la exención de visado para ciudadanos del Reino Unido que viajen a China. La visita estuvo acompañada por una amplia delegación británica de representantes del sector empresarial, cultural, deportivo y creativo.
Starmer subrayó que un mayor intercambio comercial, cultural e institucional es clave para construir confianza mutua, y que el Reino Unido cuenta con ventajas competitivas en servicios, finanzas, educación y sectores creativos que siguen siendo atractivas para el mercado chino.
Un delicado equilibrio diplomático
A pesar del enfoque económico, la visita estuvo marcada por cuestiones políticas sensibles. Entre ellas, los derechos humanos, el trato a las minorías étnicas y el encarcelamiento del activista Jimmy Lai, temas que fueron planteados a las autoridades chinas.
Para Londres, el desafío consiste en defender sus valores y su seguridad nacional sin ignorar el hecho de que China es la segunda economía del mundo y un actor clave en las cadenas globales de suministro.
El doble rasero de Washington
Analistas señalan una contradicción evidente en la advertencia de Trump. Estados Unidos sigue siendo el principal socio comercial de China, y las empresas estadounidenses están profundamente integradas en la economía china.
Según expertos, estas declaraciones forman parte de una estrategia más amplia de presión política, en la que Estados Unidos utiliza el comercio y la seguridad como herramientas para influir en las decisiones de política exterior de sus aliados.
Análisis: el Reino Unido entre dos potencias
La negativa de Starmer a elegir un bando refleja una realidad económica clara. Una desvinculación total de China sería perjudicial para la economía británica, mientras que la relación transatlántica sigue siendo fundamental para la seguridad, las finanzas y el comercio.
Este equilibrio es cada vez más complejo. Un acercamiento excesivo a Pekín podría provocar represalias de Washington, mientras que un distanciamiento excesivo de China podría debilitar la competitividad global del Reino Unido.
Qué significa esto de cara al futuro
Es poco probable que la visita a China dé lugar a grandes acuerdos comerciales a corto plazo. No obstante, envía una señal estratégica clara: el Reino Unido pretende mantenerse comprometido y activo en su relación con Pekín.
A largo plazo, la capacidad de Londres para gestionar esta relación determinará si puede preservar su autonomía estratégica en un entorno de creciente rivalidad entre grandes potencias.
