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Escrito por Frode Skar, periodista financiero.

Canadá redefine su política automotriz y acelera el giro estratégico lejos de Estados Unidos

Nueva estrategia industrial para amortiguar los aranceles estadounidenses

Canadá ha presentado un nuevo plan para su industria automotriz que marca un giro claro en su orientación económica y comercial, alejándose de la dependencia histórica del mercado estadounidense. El primer ministro Mark Carney anunció las medidas como respuesta directa al impacto de los aranceles de Estados Unidos y como parte de una estrategia más amplia para fortalecer la producción nacional y la transición hacia los vehículos eléctricos.

El plan busca estabilizar la fabricación de automóviles en el país, proteger el empleo y reducir la vulnerabilidad frente a una relación comercial con Estados Unidos cada vez más incierta bajo la actual política industrial de Washington.

Los aranceles de Estados Unidos fuerzan un cambio de rumbo

El detonante de la nueva estrategia fue la imposición, el año pasado, de un arancel del 25 por ciento a los automóviles y autopartes fabricados en Canadá. Dado que cerca del 90 por ciento de la producción canadiense de vehículos se exporta a Estados Unidos, el impacto fue inmediato y severo.

Las consecuencias incluyeron recortes de producción, aplazamiento de inversiones y la pérdida de miles de puestos de trabajo, a medida que grandes fabricantes redujeron su actividad en territorio canadiense. La fuerte integración de las cadenas de suministro norteamericanas pasó de ser una fortaleza a convertirse en un riesgo estructural.

Incertidumbre sobre el futuro del acuerdo comercial norteamericano

A la presión arancelaria se suma la revisión pendiente del acuerdo comercial entre Estados Unidos, Canadá y México. Aunque el tratado nació con el objetivo de eliminar barreras comerciales en América del Norte, las autoridades canadienses dudan de que ese principio siga alineado con la política actual de Estados Unidos.

Carney ha subrayado que Canadá debe prepararse para distintos escenarios, incluida la posibilidad de que los aranceles se conviertan en una característica permanente del comercio regional. Esta incertidumbre ha acelerado la adopción de una política industrial más autónoma.

Incentivos financieros para sostener la producción en Canadá

El eje central del plan es un conjunto de incentivos financieros destinados a mantener y atraer producción automotriz dentro del país. Un nuevo esquema de créditos arancelarios permitirá compensar parcialmente a los fabricantes que produzcan vehículos en Canadá frente al coste de los gravámenes estadounidenses.

La medida está dirigida tanto a empresas norteamericanas como a fabricantes internacionales con presencia actual o potencial en Canadá. El objetivo es preservar capacidad productiva, evitar más pérdidas de empleo y mantener la relevancia del país en las cadenas globales de suministro.

Diversificación de alianzas con un giro hacia Asia

En paralelo al refuerzo interno, Canadá está ampliando sus vínculos con otros mercados para reducir su dependencia de Estados Unidos. Acuerdos recientes con China y Corea del Sur reflejan una estrategia deliberada de diversificación.

Canadá ha decidido suavizar los aranceles a los vehículos eléctricos chinos, alejándose de la postura coordinada con Washington en 2024. Asimismo, un acuerdo con Corea del Sur busca incentivar a los fabricantes coreanos a expandir su producción en Canadá. Estos movimientos podrían debilitar la posición de las empresas estadounidenses, pero otorgan a Ottawa mayor margen estratégico.

Regresan los incentivos para la compra de vehículos eléctricos

Otro pilar del plan es la reintroducción de incentivos para los compradores de vehículos eléctricos. La medida pretende impulsar la demanda interna, apoyar a los fabricantes y acelerar la transición hacia un parque automotor de menores emisiones.

La decisión contrasta con la política estadounidense, donde el gobierno eliminó recientemente los subsidios federales a los vehículos eléctricos. Canadá adopta así un enfoque más intervencionista en la transformación del sector del transporte.

Normas de emisiones más estrictas sin cuotas de venta

Al mismo tiempo, el gobierno ha eliminado el mandato previo que obligaba a los fabricantes a cumplir objetivos específicos de ventas de vehículos eléctricos. Esa norma había generado rechazo en la industria, que la consideraba costosa y poco flexible.

En su lugar, Canadá endurecerá los estándares de emisiones para los nuevos vehículos, con el objetivo de que los eléctricos representen el 90 por ciento de las ventas de automóviles nuevos en 2040. El gobierno sostiene que este enfoque prioriza los resultados ambientales sin imponer cargas excesivas al sector.

Reacciones críticas desde el ámbito ambiental

La retirada del mandato de ventas provocó críticas por parte de organizaciones medioambientales, que advierten que la ausencia de objetivos claros podría ralentizar la transición hacia vehículos de cero emisiones.

Carney defendió la decisión señalando que normas de emisiones más estrictas ofrecen una vía más eficaz y equilibrada, especialmente en un contexto en el que la industria ya enfrenta presiones comerciales significativas.

Una estrategia industrial más independiente

En conjunto, el nuevo plan representa un cambio profundo en la política industrial canadiense. El país busca blindar un sector clave frente a choques externos, reducir su dependencia de Estados Unidos y adaptarse a un entorno comercial global más fragmentado.

La estrategia implica mayores compromisos fiscales y riesgos políticos, pero también refleja la convicción de que el acceso privilegiado al mercado estadounidense ya no puede darse por garantizado. Para la industria automotriz canadiense, el giro marca un paso hacia una mayor autonomía y diversificación a largo plazo.

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