Escrito por Frode Skar, periodista financiero.
Bitcoin cae por debajo de 67.000 dólares mientras se intensifica la venta y crece el escepticismo sobre el papel del criptoactivo

Un cambio claro de sentimiento en el mercado cripto
Bitcoin cayó el jueves por debajo de los 67.000 dólares por primera vez desde noviembre de 2024, en un contexto de ventas aceleradas y deterioro de la confianza de los inversores. El movimiento refleja un giro notable en la percepción de un activo que durante años fue presentado como oro digital, cobertura contra la inflación y alternativa a las monedas tradicionales.
La caída se produce tras el máximo alcanzado en octubre, cuando el precio superó ligeramente los 126.000 dólares. Desde entonces, la cotización ha mantenido una tendencia descendente durante más de tres meses, alimentando dudas sobre la utilidad práctica del ecosistema cripto en el entorno macroeconómico actual.
Ruptura de un nivel psicológico clave
Durante la sesión del jueves, bitcoin perdió primero el nivel de 70.000 dólares, considerado por muchos analistas como un soporte crítico. Una vez perforado, la presión vendedora aumentó con rapidez y empujó el precio hacia la zona de los 67.000 dólares. En términos semanales, la criptomoneda acumula una caída cercana al 20 por ciento.
La pérdida de ese umbral psicológico activó órdenes de venta adicionales y liquidaciones automáticas en mercados apalancados, amplificando la velocidad del descenso.
Se debilita la narrativa de bitcoin como reserva de valor
El trasfondo del movimiento es una reevaluación más amplia del argumento de inversión en bitcoin. Varias de las tesis que sustentaban la demanda a largo plazo están siendo cuestionadas. En lugar de comportarse como refugio en episodios de tensión geopolítica y macroeconómica, bitcoin ha mostrado una correlación elevada con activos de riesgo, especialmente las acciones.
Al mismo tiempo, la adopción como medio de pago sigue siendo marginal. Esta combinación erosiona la idea de bitcoin como alternativa funcional tanto a las monedas fiduciarias como a activos tradicionales considerados seguros, como el oro.
Fuerte subrendimiento frente al oro
La comparación con los metales preciosos se ha vuelto desfavorable. En el último año, bitcoin ha retrocedido cerca de un 30 por ciento, mientras que el oro ha avanzado alrededor de un 68 por ciento. Esta divergencia ha incentivado salidas de capital del mercado cripto hacia instrumentos más consolidados como reserva de valor.
Aunque los metales también han mostrado volatilidad, no han sufrido las caídas profundas y persistentes que caracterizan al sector de las criptomonedas en el periodo reciente.
Debilidad generalizada en los activos digitales
La corrección no se limita a bitcoin. Otras criptomonedas de gran capitalización han registrado descensos incluso mayores. Ether acumula pérdidas superiores al 20 por ciento en la semana y se encamina a su peor desempeño semanal desde finales de 2022. Solana ha caído a niveles no vistos en casi dos años, mientras que XRP también registra retrocesos de dos dígitos.
En conjunto, el comportamiento sugiere una reducción general del apetito por riesgo, con inversores recortando exposición al conjunto del mercado cripto en lugar de rotar entre tokens.
Liquidaciones forzadas intensifican la presión bajista
Un factor técnico relevante detrás del desplome son las liquidaciones forzadas. Cuando posiciones apalancadas se cierran automáticamente al alcanzarse determinados niveles de precio, el efecto vendedor se multiplica. Datos de mercado indican que más de 2.000 millones de dólares en posiciones largas y cortas han sido liquidados esta semana.
Este tipo de dinámicas suele generar movimientos bruscos, especialmente en entornos de incertidumbre elevada y menor liquidez.
Coincidencia con la debilidad de los activos de riesgo
La última fase bajista de bitcoin coincide con una corrección en las acciones tecnológicas de Estados Unidos. Índices y fondos vinculados al sector han acumulado varias sesiones de pérdidas, elevando la aversión al riesgo en los mercados financieros en general.
Esta sincronía refuerza la percepción de que bitcoin continúa comportándose como un activo de riesgo, y no como una reserva de valor independiente del ciclo financiero tradicional.
La demanda institucional muestra signos de retroceso
Otro elemento de preocupación es el comportamiento de los inversores institucionales. Tras haber sido considerados un pilar de apoyo para el precio, los datos recientes sugieren un cambio hacia ventas netas.
Fondos cotizados en Estados Unidos, que hace un año acumulaban cantidades significativas de bitcoin, han pasado a ser vendedores netos en 2026. Además, el precio ha caído por debajo de su media móvil de 365 días por primera vez desde 2022, una señal técnica que muchos interpretan como negativa para la tendencia de medio plazo.
La liquidez sustituye a la narrativa
Cada vez más participantes del mercado sostienen que bitcoin ya no cotiza impulsado por grandes narrativas, sino por condiciones de liquidez y flujos de capital. Las expectativas de una subida lineal y sostenida no se han materializado, y la acción del precio responde ahora de forma más directa a cambios en el entorno financiero.
Este contexto deja al mercado más expuesto a giros abruptos de sentimiento y a shocks externos.
Perspectivas para el precio de bitcoin
Varios analistas advierten que, si los niveles actuales no se mantienen, el precio podría descender hacia el rango de 60.000 a 65.000 dólares. El desenlace dependerá tanto de la evolución de los mercados globales como de la capacidad de bitcoin para recuperar credibilidad como activo diversificador.
Por ahora, el mercado cripto permanece dominado por la cautela, la pérdida de confianza y una mayor atención a los riesgos a la baja, en marcado contraste con el optimismo que prevalecía hace apenas unos meses.
