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El nuevo plan europeo de Alemania e Italia: ¿está surgiendo un nuevo eje de poder en la UE?

Escrito por Frode Skar, Periodista Financiero.

Antecedentes

Durante décadas, la relación entre Francia y Alemania fue considerada el principal motor político y económico de Europa. París y Berlín marcaron el rumbo de la integración europea en comercio, industria, defensa y gobernanza.

Sin embargo, en los últimos años esa relación se ha debilitado. Diferencias estratégicas, rivalidades industriales y visiones opuestas sobre comercio y política exterior han erosionado el eje tradicional. En este contexto, el canciller alemán Friedrich Merz ha comenzado a mirar cada vez más hacia Italia.

Qué ha ocurrido

Alemania e Italia han firmado un plan de acción conjunto para Europa con el objetivo de profundizar su cooperación política y económica. El acuerdo abarca competitividad industrial, desregulación, comercio, defensa, energía y gestión migratoria.

El plan será impulsado en la próxima cumbre informal de líderes de la UE en Bélgica y representa una señal clara de que Berlín y Roma buscan desempeñar un papel más activo y coordinado dentro de la Unión Europea.

El enfriamiento del eje franco-alemán

Uno de los principales puntos de fricción entre Alemania y Francia ha sido el acuerdo comercial entre la UE y el bloque Mercosur. Alemania lo ha defendido durante años como una oportunidad clave para su industria exportadora, mientras que Francia lo ha bloqueado reiteradamente por temor al impacto sobre su sector agrícola.

El respaldo de Italia a la posición alemana fue decisivo para la reciente aprobación del acuerdo en el Consejo Europeo. A esto se suman desacuerdos sobre política industrial, defensa y la respuesta europea a presiones externas, lo que ha debilitado aún más la cooperación entre Berlín y París.

Una alianza proindustrial

El núcleo del plan germano-italiano es una agenda claramente proindustrial. Ambos gobiernos sostienen que la competitividad europea se ha visto dañada por un exceso de regulación, burocracia y lentitud administrativa.

Alemania e Italia, las dos mayores economías manufactureras de Europa, comparten el interés en acelerar inversiones, reducir cargas regulatorias y promover una transición energética tecnológicamente neutral. Esta postura quedó reflejada en su oposición conjunta a la prohibición total de los motores de combustión a partir de 2035, que finalmente fue suavizada.

Comercio, Estados Unidos y realismo geopolítico

En materia comercial, Berlín y Roma apuestan por la rápida entrada en vigor de acuerdos ya negociados y por avanzar en nuevos pactos con países del Indo-Pacífico. Al mismo tiempo, subrayan la importancia de mantener una relación sólida con Estados Unidos.

Frente a posturas más confrontacionales dentro de la UE, Alemania e Italia defienden el diálogo y la desescalada con Washington, incluso ante posibles tensiones comerciales bajo un nuevo mandato de Donald Trump. Esta posición responde a intereses económicos concretos: ambos países dependen en gran medida del mercado estadounidense para sus exportaciones.

Defensa, energía y migración

El plan conjunto también contempla una cooperación reforzada en defensa y seguridad, así como en cadenas de suministro de minerales críticos y política energética.

En materia migratoria, Italia ha logrado situar el tema como una prioridad estratégica, encontrando en Alemania un socio cada vez más alineado en la necesidad de un enfoque europeo más coordinado y efectivo.

Análisis: ¿se desplaza el centro de poder europeo?

El acercamiento entre Berlín y Roma plantea una cuestión clave: ¿está desplazándose el centro de gravedad político de la UE hacia el sur?

Francia atraviesa un periodo de inestabilidad política interna, mientras que el margen de maniobra del presidente Emmanuel Macron se reduce a medida que se acerca el final de su mandato. Italia, en cambio, disfruta de una mayor estabilidad política y Giorgia Meloni parece destinada a seguir siendo una figura central en Europa durante los próximos años.

Combinada con el peso económico de Alemania, esta asociación podría convertirse en un nuevo eje de poder dentro de la Unión Europea.

Perspectivas

La relación franco-alemana sigue siendo relevante, pero ya no es la única fuerza motriz de Europa. El plan europeo de Alemania e Italia sugiere un giro hacia una UE más orientada a la industria, la competitividad y el pragmatismo geopolítico.

El éxito de esta estrategia dependerá de la capacidad de Berlín y Roma para atraer a otros Estados miembros a su visión. Lo que está claro es que el equilibrio de poder dentro de la Unión Europea está cambiando.

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