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¿Tu criptomoneda está muerta o el mercado ya la dio por perdida?

Escrito por Frode Skar, Periodista Financiero.

Un mercado lleno de pérdidas silenciosas

El mercado de las criptomonedas ha pasado por una de las fases de depuración más duras de su corta historia. Mientras la atención suele centrarse en subidas espectaculares y nuevas narrativas, una realidad mucho más cruda se ha desarrollado en segundo plano: millones de criptomonedas han quedado prácticamente sin valor antes de que muchos inversores lo asumieran.

Datos del sector muestran que solo el año pasado alrededor de 11,6 millones de tokens llegaron a valer cero, lo que equivale a más de 30.000 proyectos fallidos al día. Aunque muchos eran memecoins de vida efímera, una parte significativa estaba en carteras reales, mantenidos por inversores que esperaban una recuperación que nunca llegó.

Qué ocurrió realmente en el mercado cripto

Desde 2021, más de la mitad de los proyectos de criptomonedas rastreados han fracasado. En términos estadísticos, elegir un altcoin al azar implicaba una probabilidad de pérdida total peor que lanzar una moneda al aire.

El último año marcó un punto de inflexión. Cerca del 86 % de todas las “muertes cripto” de los últimos cinco años se concentraron en un solo año. Gran parte de este colapso siguió a un evento de liquidación histórico en octubre, cuando posiciones apalancadas por valor de unos 19.000 millones de dólares fueron eliminadas en cuestión de horas.

Los proyectos con baja liquidez y libros de órdenes poco profundos fueron los más afectados. Muchos desaparecieron de facto de un día para otro, mientras el mercado en su conjunto todavía lucha por recuperar estabilidad.

La industrialización del fracaso cripto

La volatilidad no explica todo. Entre 2024 y 2025, la creación de nuevos tokens se automatizó casi por completo. Las barreras de entrada cayeron a mínimos históricos y el número de proyectos se disparó de unos 400.000 en 2021 a más de 20 millones a finales de 2025.

La mayoría de estos proyectos carecía de producto, modelo de negocio sostenible, equipo de desarrollo activo o caso de uso real. Muchos existían únicamente como vehículos especulativos a corto plazo, impulsados por promociones en redes sociales y volúmenes de negociación artificiales.

El resultado es un mercado en el que fracasar se ha convertido en la norma, no en la excepción.

¿Cuándo puede considerarse “muerta” una criptomoneda?

Desde un punto de vista técnico, un token puede existir indefinidamente en una blockchain. Los contratos inteligentes no desaparecen. Sin embargo, existir técnicamente no es lo mismo que estar vivo económicamente.

En la práctica, la liquidez y la actividad determinan si un proyecto sigue siendo relevante. No existe una definición oficial del “fallecimiento” de una criptomoneda, pero hay señales claras.

Falta prolongada de actividad comercial

Cuando no hay operaciones durante días, semanas o meses, el proyecto suele estar abandonado. Sin volumen no hay descubrimiento de precios ni una forma realista de salir de una posición sin destruir el poco valor restante.

Exclusión de plataformas de intercambio

La retirada de un token de un exchange suele eliminar la poca liquidez que quedaba. Las causas habituales son bajo volumen, falta de desarrollo o riesgos regulatorios.

Si un proyecto nunca alcanzó exchanges importantes y luego es eliminado incluso de plataformas menores, las probabilidades de recuperación son mínimas.

Estafas y “rug pulls”

Algunos proyectos no mueren lentamente, sino que son eliminados deliberadamente. En estos casos, los desarrolladores retiran toda la liquidez y desaparecen. El token sigue visible en la cartera, pero carece de cualquier valor económico.

Las pérdidas asociadas a estas prácticas han ascendido a miles de millones de dólares en los últimos años.

Criptomonedas zombis: existen, pero no importan

No todos los proyectos fallidos desaparecen por completo. Muchos se convierten en criptomonedas zombis: siguen listadas, a veces con grandes capitalizaciones de mercado, pero con escasa actividad, ingresos nulos y sin adopción real.

Estos proyectos suelen sostenerse por el reconocimiento del nombre o la esperanza de una adopción futura que siempre parece estar “a la vuelta de la esquina”, pero nunca llega.

Para los inversores, este fenómeno es especialmente peligroso, ya que las métricas agregadas pueden transmitir una falsa sensación de solidez.

Por qué la liquidez importa más que la capitalización

La capitalización de mercado es engañosa si se analiza de forma aislada. Un token puede mostrar una valoración de cientos de millones de euros mientras apenas tiene decenas de miles en sus pools de liquidez.

En esos casos, la valoración es puramente teórica. Si una orden de venta pequeña provoca un desplome del precio, no existe una salida real. Los proyectos saludables suelen mantener una liquidez de entre el 1 % y el 5 % de su capitalización. Por debajo de ese rango, el riesgo aumenta drásticamente.

Actividad de desarrollo y señales manipuladas

En proyectos con aspiraciones tecnológicas, la actividad de los desarrolladores es un indicador clave. La ausencia de avances reales suele indicar estancamiento.

No obstante, incluso este indicador puede manipularse. Algunos proyectos simulan actividad con cambios triviales o repositorios copiados, sin progreso genuino. Por ello, es esencial evaluar conjuntamente volumen, liquidez y desarrollo real.

Esperanza frente a estructura de mercado

El mercado cripto no recompensa la esperanza. La experiencia demuestra que la mayoría de los tokens que caen no regresan. Las excepciones existen, pero son raras.

Lo determinante es la estructura del mercado: mínimos crecientes, aumento del volumen y liquidez estable. Las narrativas suelen aparecer después, cuando el movimiento ya ha ocurrido.

Muchas pérdidas se materializan mucho antes de ser aceptadas emocionalmente.

Qué significa esto para los inversores

Para el inversor minorista, la conclusión es incómoda pero necesaria:
La mayoría de las criptomonedas fracasa. Muchas están económicamente muertas mucho antes de que sea evidente.

En un mercado saturado, con exceso de oferta y especulación estructural, no sobrevive la mejor historia, sino el proyecto con liquidez, actividad real y una estructura de mercado sólida.

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