Escrito por Frode Skar, periodista financiero.
El dólar toca mínimos no vistos desde 2022

El dólar estadounidense ha extendido su racha bajista en los mercados globales de divisas y ha alcanzado niveles que no se observaban desde 2022. El movimiento se produjo después de que el presidente Donald Trump restara importancia públicamente a la debilidad de la principal moneda de reserva del mundo.
El índice del dólar (DXY), que mide el valor del billete verde frente a una cesta de seis divisas clave, registró su mayor caída diaria desde el anuncio de los llamados “aranceles del Día de la Liberación” a principios de este año. Para los mercados, el mensaje es claro: una moneda fuerte ya no parece ser una prioridad central de la política económica estadounidense.
Para bancos centrales, inversores institucionales y gobiernos, esta evolución va mucho más allá de una oscilación puntual. El dólar es el pilar del comercio mundial, de las reservas internacionales y de la fijación de precios de las materias primas. Una debilidad persistente tiene implicaciones estructurales profundas.
La visión de Trump: un dólar más débil como herramienta económica
Durante años, Donald Trump ha acusado a China y a Japón de devaluar deliberadamente sus monedas para obtener ventajas comerciales. Ahora, la administración estadounidense parece dispuesta a tolerar —o incluso aprovechar— un dólar más débil.
Desde la perspectiva del presidente, una divisa más barata mejora la competitividad de las exportaciones estadounidenses, impulsa la manufactura nacional y favorece el retorno de empleos industriales al país. Esta lógica encaja plenamente con la agenda económica de “America First”.
Sin embargo, para los mercados financieros, esta postura se interpreta como una señal de que la estabilidad monetaria ya no ocupa el lugar prioritario que tenía en el pasado.
Por qué el dólar está bajo presión ahora
Dudas sobre el liderazgo económico de EE. UU.
Los inversores internacionales muestran una creciente desconfianza hacia la previsibilidad política y económica de Estados Unidos. Amenazas comerciales, tensiones geopolíticas y fricciones con aliados tradicionales han alimentado un renovado “sell America trade”.
Los flujos hacia bonos del Tesoro se han debilitado, mientras el capital busca alternativas en otras regiones. Esta reasignación añade presión adicional sobre el dólar.
Señales del Tesoro estadounidense
La incertidumbre se intensificó después de que el Departamento del Tesoro insinuara la posibilidad de intervenir para apoyar al yen japonés. Tal medida implicaría ventas de dólares y reforzaría la tendencia bajista de la moneda estadounidense.
Para los operadores de divisas, es una señal clara de que Washington no descarta una depreciación dirigida del dólar.
Ataques a la independencia de la Reserva Federal
Las reiteradas críticas políticas a la independencia de la Reserva Federal han erosionado la confianza del mercado. El estatus del dólar como moneda de reserva global descansa en gran medida en la credibilidad del banco central.
Si esa independencia se ve comprometida, la estabilidad a largo plazo del dólar podría verse seriamente afectada.
Déficits elevados y falta de disciplina fiscal
Con un déficit presupuestario cercano a los 600.000 millones de dólares y sin un plan claro de consolidación fiscal, aumentan las dudas sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas de EE. UU. Estos desequilibrios refuerzan el escepticismo sobre el valor futuro del dólar.
El oro y los activos reales toman protagonismo
En paralelo a la debilidad del dólar, los activos considerados refugio han ganado atractivo. El oro ha superado máximos históricos y ha rebasado la marca de los 5.200 dólares por onza.
Otros activos reales también captan interés, ya que los inversores buscan reducir su exposición a instrumentos denominados en dólares.
Reacciones mixtas en los mercados bursátiles
Las bolsas internacionales mostraron un comportamiento desigual. En Europa, los índices abrieron con cautela, mientras que los mercados asiáticos avanzaron apoyados en expectativas de un tono más conciliador en la política comercial estadounidense.
La atención de los inversores se centra ahora en la próxima decisión de tipos de la Reserva Federal y en las señales sobre la trayectoria futura de la política monetaria.
¿Un punto de inflexión para el sistema monetario global?
El dólar sigue siendo la principal moneda de reserva, pero su hegemonía ya no se da por sentada. Cada vez más países diversifican sus reservas y promueven acuerdos comerciales fuera del ámbito del dólar.
Aunque un dólar débil puede beneficiar a corto plazo a los exportadores estadounidenses, el riesgo a largo plazo es una erosión gradual de la confianza en el papel del dólar como ancla del sistema financiero mundial.
Impacto en consumidores y empresas
Para los consumidores estadounidenses, una divisa más débil puede traducirse en importaciones más caras y nuevas presiones inflacionarias. Para las empresas orientadas a la exportación, en cambio, mejora la competitividad internacional.
A escala global, la depreciación del dólar encarece el servicio de la deuda denominada en dólares y aumenta la volatilidad en los mercados financieros y de materias primas.
Más que un simple movimiento cambiario
La caída actual del dólar refleja transformaciones económicas y geopolíticas más profundas. Cuando la moneda más importante del mundo se utiliza abiertamente como herramienta política, cambian las reglas del juego internacional.
La cuestión clave ya no es si el dólar fluctúa, sino si el mundo se está preparando para un sistema financiero en el que el dólar estadounidense deje de dominar sin reservas.
