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Escrito por Frode Skar, periodista financiero.

El baño de sangre de Bitcoin ha borrado por completo el rally cripto impulsado por Trump

Una venta masiva en los mercados reabre el debate sobre el papel de las criptomonedas

Bitcoin ha sufrido un desplome severo que ha eliminado todas las ganancias acumuladas tras la victoria electoral de Donald Trump. El jueves, la mayor criptomoneda del mundo cayó por debajo de los 64.000 dólares por primera vez desde 2024, en uno de los retrocesos más profundos de los últimos años. El movimiento ha reavivado el debate sobre la solidez de bitcoin y su función real dentro de las carteras de inversión.

La caída no se produjo de forma aislada. Coincidió con pérdidas crecientes en acciones tecnológicas de alto crecimiento y en otros activos de riesgo, borrando billones de dólares en valor de mercado y reforzando la percepción de que bitcoin se comporta más como un activo especulativo que como un refugio seguro.

Una de las caídas diarias más fuertes en años

Bitcoin se desplomó cerca de un 13 por ciento en una sola jornada, marcando su mayor caída diaria en varios años. El descenso se vio amplificado por liquidaciones forzadas, ya que operadores altamente apalancados se vieron obligados a cerrar posiciones cuando el precio rompió niveles técnicos clave.

El efecto se extendió rápidamente a todo el mercado cripto. Ether, la segunda mayor criptomoneda, registró pérdidas porcentuales aún mayores, mientras la liquidez se reducía y el sentimiento de los inversores se deterioraba con rapidez.

El optimismo posterior a las elecciones se desvanece por completo

El rally que siguió a la victoria de Trump estuvo impulsado por expectativas de políticas más favorables a las criptomonedas y una mayor adopción institucional. Ese entusiasmo llevó a bitcoin a un máximo histórico por encima de los 126.000 dólares a finales de 2025.

Ese impulso se ha deshecho por completo. Desde el pico, bitcoin ha perdido aproximadamente la mitad de su valor. Los críticos sostienen que las señales políticas y regulatorias no han sido suficientes para proporcionar un soporte de precios duradero en un mercado altamente volátil.

Las criptomonedas caen junto a unos mercados bursátiles débiles

El retroceso de bitcoin ha ido de la mano con una creciente debilidad en los mercados de renta variable. Tanto el S&P 500 como el Nasdaq han prolongado sus caídas esta semana, impulsados por la preocupación sobre valoraciones elevadas y un crecimiento de beneficios más lento, especialmente en sectores ligados al gasto en inteligencia artificial.

Esta correlación refuerza una tendencia conocida. Bitcoin continúa comportándose como un activo de riesgo, estrechamente vinculado a los movimientos del mercado bursátil, en lugar de actuar como refugio en momentos de tensión financiera.

Liquidaciones masivas intensifican la presión bajista

Según diversas estimaciones, más de mil millones de dólares en posiciones de bitcoin fueron liquidados de forma forzosa en un corto periodo de tiempo. Desde el máximo de octubre, el mercado cripto en su conjunto ha perdido alrededor de dos billones de dólares en valor.

Los analistas atribuyen el desplome a una combinación de volatilidad en las bolsas, debilitamiento del sentimiento inversor y menor atractivo de los activos de riesgo. Con acciones tecnológicas y criptomonedas cayendo al mismo tiempo, los beneficios de diversificación se han reducido de forma significativa.

Las salidas institucionales aumentan la vulnerabilidad

Otro factor clave ha sido el aumento de las salidas de fondos cotizados de bitcoin, especialmente en Estados Unidos. Cuando los inversores institucionales reducen exposición, desaparece un importante colchón de liquidez que suele amortiguar los movimientos bruscos.

La falta de compras agresivas en los mínimos ha dejado al mercado más dependiente del inversor minorista y de flujos especulativos, incrementando la volatilidad y la fragilidad de los precios.

Señales de capitulación total

Algunos observadores describen la situación actual como una fase de capitulación total. En este tipo de escenarios, los inversores, incluidos grandes tenedores, abandonan posiciones en lugar de defenderlas. Estas fases suelen estar marcadas por extrema volatilidad, fuerte pesimismo y pérdida generalizada de confianza.

El prolongado descenso ha llevado a muchos a hablar nuevamente de un “invierno cripto”, un periodo caracterizado por meses de caídas de precios, bajo volumen de negociación y desconfianza hacia toda la clase de activos.

Advertencias sobre más caídas por delante

Diversas proyecciones sugieren que la presión vendedora podría continuar. Algunos analistas consideran posible que bitcoin se acerque a la zona de los 56.000 dólares si el entorno actual se mantiene.

Inversores de alto perfil han advertido que una caída sostenida por debajo de los 60.000 dólares podría tener consecuencias graves para empresas con grandes reservas de bitcoin en sus balances, restringiendo incluso su acceso a los mercados de capitales.

Impacto directo en las empresas cripto

Las consecuencias del desplome ya se reflejan en la industria. Varias compañías del sector han reportado pérdidas significativas, caídas pronunciadas en sus acciones y recortes operativos ante el descenso de los volúmenes de negociación.

Los despidos y las reducciones de costes vuelven a aparecer, mostrando cómo una caída prolongada de precios se traslada rápidamente desde el mercado financiero a la economía real que rodea a los activos digitales.

Un mercado en busca de estabilidad

Los mercados de predicción muestran una probabilidad creciente de que bitcoin pruebe niveles considerablemente más bajos a lo largo del año, reflejando la expectativa de que la presión continúe antes de cualquier recuperación sostenible.

El baño de sangre de bitcoin no solo ha borrado un rally impulsado por factores políticos, sino que también ha puesto de relieve, una vez más, la vulnerabilidad del mercado cripto ante los cambios en el apetito global por el riesgo. La cuestión ahora no es solo dónde se encontrará el suelo, sino si la confianza podrá reconstruirse en un mercado que vuelve a enfrentarse a una fase prolongada y dolorosa de ajuste.

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