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Escrito por Frode Skar, periodista financiero.

Disney nombra al jefe de parques Josh D’Amaro como nuevo CEO y pone fin a la era Iger

Un relevo largamente esperado en la cúpula de Disney

The Walt Disney Company ha anunciado que Josh D’Amaro sucederá a Bob Iger como director ejecutivo, cerrando años de especulación sobre el liderazgo de uno de los mayores grupos de entretenimiento del mundo. D’Amaro asumirá el cargo el 18 de marzo, mientras que Iger permanecerá como asesor senior y miembro del consejo hasta el final de su contrato a finales de año.

El anuncio pone fin a un periodo delicado para la compañía. El anterior intento de sucesión, cuando Bob Chapek sustituyó a Iger en 2020, derivó en tensiones internas y confusión estratégica, culminando con el regreso de Iger en 2022. Esta vez, el consejo ha diseñado una transición claramente más controlada.

Por qué los parques se han vuelto centrales para Disney

La elección de D’Amaro supone un respaldo explícito al negocio de parques y experiencias, que se ha convertido en la fuente de ingresos más estable y rentable de Disney. Mientras los estudios de cine y el streaming enfrentan márgenes presionados, competencia intensa y cambios estructurales, los parques temáticos y los cruceros han demostrado una fuerte capacidad de generación de caja.

Desde 2020, D’Amaro ha estado al frente de Disney Experiences, supervisando inversiones de decenas de miles de millones de dólares en ampliaciones de parques, nuevas atracciones y más barcos de crucero. La dirección considera que las experiencias físicas refuerzan el vínculo emocional con la marca y generan beneficios transversales en todo el ecosistema Disney.

En las últimas presentaciones de resultados, Iger destacó repetidamente que este negocio constituye hoy el pilar financiero del grupo. Con D’Amaro como CEO, esa prioridad pasa a ser estructural.

Un perfil distinto al del último relevo

D’Amaro es el segundo responsable de parques que asciende al puesto de CEO, pero su perfil difiere notablemente del de Chapek. Mientras Chapek fue percibido como un gestor centrado en costes, con dificultades para equilibrar creatividad y disciplina financiera, D’Amaro es visto como un líder capaz de combinar ejecución operativa y comprensión profunda de la marca.

Iger lo describió como un directivo con un instinto natural para lo que conecta con el público y con la rigurosidad necesaria para ejecutar proyectos ambiciosos. Su visibilidad entre empleados y aficionados, con visitas frecuentes a los parques y reconocimiento público a los trabajadores, refuerza una cultura corporativa muy sensible al liderazgo.

Dana Walden asume una nueva función clave

Junto al nombramiento de D’Amaro, Disney anunció que Dana Walden pasará a ser presidenta y chief creative officer, un cargo de nueva creación que la compañía define como histórico. Walden asumirá la responsabilidad de la estrategia creativa y la narrativa en todas las plataformas, reportando directamente a D’Amaro.

Esta reorganización establece una separación más clara entre la dirección operativa general y el control creativo. El movimiento responde a críticas sobre la fragmentación y falta de coherencia del contenido de Disney en los últimos años, y busca reforzar una identidad creativa unificada.

El contexto estratégico del cambio

El relevo se produce en un momento de transformación profunda del sector. El crecimiento del streaming se desacelera, la rotación de suscriptores aumenta y la rentabilidad sigue siendo esquiva. La televisión tradicional continúa su declive estructural y la taquilla cinematográfica se ha vuelto más imprevisible.

Frente a ello, parques y cruceros representan activos físicos con demanda más predecible y poder de fijación de precios. Los consumidores pueden cancelar suscripciones, pero las experiencias presenciales mantienen un valor social y emocional difícil de sustituir. La estrategia de Disney bajo D’Amaro parece apoyarse en esa diferencia.

La reciente decisión de construir un nuevo parque en Abu Dabi, el primero en quince años, subraya esta apuesta. D’Amaro participó directamente en ese proyecto junto a Iger, reforzando su papel como impulsor de la expansión física.

Los retos que afronta el nuevo CEO

Pese a la fortaleza del negocio de parques, D’Amaro hereda un conglomerado complejo. El streaming sigue bajo presión por los altos costes de contenido y la incertidumbre sobre precios y paquetes. El área cinematográfica necesita recuperar credibilidad tras varios fracasos comerciales, en un entorno de creciente escrutinio político y cultural.

La asignación de capital será otro desafío clave. Las grandes inversiones en parques deben equilibrarse con disciplina financiera en el resto del grupo, especialmente en un contexto de costes de financiación elevados.

La mirada de los inversores

Desde la óptica del mercado, el nombramiento se percibe como una opción continuista más que disruptiva. En transiciones de liderazgo, los inversores suelen premiar la estabilidad, y el consejo ha enfatizado ese mensaje. La decisión de Iger de retirarse antes de lo previsto se presenta como una señal de confianza en la nueva generación de liderazgo.

La cuestión central para los inversores será si Disney puede trasladar la excelencia operativa de sus parques al resto del negocio. El desempeño de D’Amaro se evaluará en función de su capacidad para extender esa disciplina y enfoque en el cliente a toda la organización.

Un adiós cuidadosamente gestionado a Bob Iger

La etapa de Bob Iger definió el Disney moderno, con grandes adquisiciones, expansión global y la consolidación de un ecosistema de entretenimiento integrado. Su regreso en 2022 estabilizó la compañía tras un periodo turbulento, pero la sucesión seguía siendo una incógnita.

El proceso actual busca evitar errores pasados. Iger permanece como asesor, pero la autoridad ejecutiva queda claramente en manos de D’Amaro.

Lo que realmente indica este nombramiento

La llegada de D’Amaro no es solo un cambio de nombre. Refleja la convicción de que el crecimiento futuro de Disney se apoyará en experiencias que no pueden replicarse digitalmente, reforzadas por una narrativa creativa coherente.

Disney apuesta por lo que mejor funciona hoy y trata de corregir las debilidades en otras áreas. Si esta estrategia logrará un crecimiento sostenible aún está por verse, pero la dirección elegida es clara.

La compañía entra en su próxima etapa con un CEO forjado en el negocio de experiencias, en un sector marcado por la volatilidad, donde Disney confía en la estabilidad, la marca y la presencia física como motores clave de valor.

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